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©Gideon Mendel/ Corbis/ ActionAid
©Gideon Mendel/ Corbis/ ActionAid

 

¿Por qué la enseñanza tiene que ser gratuita?

 La enseñanza gratuita y obligatoria es un derecho humano fundamental. La enseñanza gratuita y obligatoria para todos los niños del mundo es la espina dorsal del derecho internacional de derechos humanos, pero no determina las estrategias globales de educación. Según las normas mínimas internacionales de derechos humanos, la enseñanza debe ser gratuita para que pueda ser obligatoria hasta la edad mínima para trabajar. Aunque la ley tiene más de ochenta años, la triste realidad de la exclusión económica que sufre la educación se patentiza en los no menos de 22 tipos diferentes de cargos que se imponen, en contra de sus exigencias.

El financiamiento de la educación

Todos están de acuerdo en que la educación es una prioridad. Sin embargo, otorgar prioridad a la educación en el gasto público es otra cosa. Los gobiernos enfrentan muchos problemas a la hora de asignar sus presupuestos y, aunque digan que apoyan la educación, no siempre “hacen lo que predican”. Analizando los problemas de financiamiento, podemos llegar a conocer mejor las prioridades de los gobiernos y los factores que influyen en el gasto y, al mismo tiempo, reunir información que podría ser útil para nuestras campañas y nuestras actividades de incidencia. Algo fundamental para trabajar en este ámbito es entender las relaciones entre los niveles local, nacional e internacional. Lo que se gasta en educación a nivel local, está determinado por la política nacional, la que a su vez está influenciada por las agendas de política internacionales. Al ayudar a las personas a explorar los temas relacionados con el financiamiento de la educación, se crean diversas oportunidades para poner la situación local en un contexto más amplio y desarrollar mecanismos para que las personas locales participen en las grandes interrogantes de la política económica nacional.

“Los países individuales son vulnerables a ese consejo contradictorio cuando necesitan fondos externos para la educación, pero ese consejo es sumamente costoso. Sólo 2% de los fondos para la enseñanza provienen de la ayuda internacional, mientras que los gobiernos financian 63% de su costo y 35% es financiado por el sector privado. (En comparación, sólo 8% de la enseñanza obligatoria es financiada por el sector privado en los países de la OCDE). Dentro del 2% de la enseñanza financiada por la ayuda internacional, gran parte se utiliza para financiar las burocracias paralelas de los acreedores y los donantes, y para generar montañas de documentos, que cada uno de ellos exige para dejar constancia de sus propios esfuerzos.” (Tomasevski, 2006). Resumen ejecutivo del informe (inglés).

Vea más sobre las diferentes regiones del mundo: 

África subsahariana 

Europa oriental y Asia central

Asia y el Pacífico

Oriente Medio y África

América Latina

Katarina Tomaševski, la primera Relatora Especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la educación, pasó seis años compilando este informe antes de su prematura muerte en octubre de 2006. The State of the Right to Education Worldwide (el Estado del Derecho a la Educación en el Mundo) es el primer informe mundial en examinar las leyes y prácticas de educación de 170 países y revelar la hipocresía según la cual, por un lado se proclama el derecho a la educación gratuita y obligatoria a los cuatro vientos, y, por otro, se lo traiciona callada y sistemáticamente. El resultado debería servir para que todos aquellos que se interesan por la educación mundial y la reducción de la pobreza se den cuenta de lo que está sucediendo. El informe revela el patrón global de exclusión basada en la pobreza de la enseñanza primaria y exige que las estrategias de reducción de la pobreza utilicen la supresión de la exclusión económica como punto de referencia. La realidad actual -donde el precio de la enseñanza es inasequible para los pobres- subvierte los derechos humanos y priva a otra generación de su derecho natural: enseñanza gratuita y obligatoria digna de su nombre.

Lea también el informe de Amnistía Internacional: “Why can't I afford to go to school?”